Fidelidad en la evolución Antonio de Santiago, (De la Asociación Española de Críticos de Arte) en el Catálogo del Museo Provincial de Albacete Junio 1989

Dentro de la evolución natural que se opera en un artista perseverante hay dos facetas: el cambio brusco, que a veces supone incluso la ruptura; y el cambio ponderado, reflexivo, que equivale a un progresivo enriquecimiento de la misma trayectoria. Hans-Dieter Zingraff (Karls ruhe, Alemania, 1947) se mueve en este último campo citado. Lo cual indica, a su vez, dos cosas: su fe en la trayectoria escogida y su convencimiento de las posibilidades que aún quedan por descubrir y perfeccionar en ella.

En la obra reciente de Zingraff se mantiene la supremacía de la sensibilidad sobre los de más factores. Su idea sigue siendo la misma: profundizar en la abstracción geométrica. Pero, indudablemente, los otros factores han cambiado: los modos resultan mas ricos y evoluciona dos; el colorido, las formas y los pianos ofrecen nuevos contrastes, más acentuados, estilizados y atractivos. Su investigación pura presenta, en fin, nuevas y originales propuestas plenas de interés.

Por ejemplo, la composición es diferente. Ha eliminado muchas curvas, las rectas predomi nan aún más, y la arquitectura conduce a un ensanchamiento o ampliación de los horizontes. En el color, asimismo, ha reducido la anterior e importante participación del amarillo, trabaja más con el marrón y el rojo, y ha incluido un gris muy fino que abre a sus cuadros nuevas pers pectivas. El resultado es la obtención de nuevos y acentuados contrastes, tanto en la plástica —fuerte y suave— como en la forma. Contrastes que resultan fundamentales en su obra actual, por lo que significan como excelente hallazgo en la relación dinámica de líneas, planos y colores.

Sigue adelante Zingraff —habitante años ha de nuestra luminosa costa levantina— en su afán creativo; tratando de renovar, como siempre, el contenido espiritual del constructivismo como arte. En su meditación plástica ha llegado a dotar de poesía a lo aparentemente mecánico o eminentemente técnico. Decía Mondrian que «El arte no tiene sentido si no expresa lo no ma terial». Lo cual no quiere decir que esta abstracción signifique antinaturaleza sino, más bien, otro modo distinto de expresarla, desde el terreno de la interioridad.

Esa vía difícil, vía de descubrimientos y emociones estéticas independientes, es la empren dida por Zingraff. Con avances evidentes.