Arquitecto de lirismos, Rubén Suárez, “La nueva España”, ( Oviedo, Luego, Gijón, Mieres )

Este pintor, nacido en Alemania en 1947 y, por lo que deja ver su trayectoria de exposiciones, residente en España, no parece un constructivista usual.

Arquitecto de lirismos, a veces da la impresión de un Zöbel traducido a la abstracción geométrica, impresión sugerida, ya lo se, por la sutileza en la modulación del color y la propia gama cromática. Pero no es solo eso.. Es que, ade más, la lección de Mondrian o Malevich se queda para é1 en la utilización de los elementos geo lineales, pero no para producir un arte objetivo, frío, experimental. Esta pintura lleva también una carga expresionista y hasta surreal que se manifiesta bajo la precisa, disciplinada, de purada estructuración del espa­cio.

Sobre amplios campos de color rectangulares, creadores de inten sas resonancias lumínicas; se su perponen finas bandas horizonta les o verticales, en las que suce den o conviven el cartón, la madera o, sobre todo, el papel pegado, recortes con alusiones fi gurativas a simples elementos ar quitectónicos. La composición es a menudo compleja, muy elabo rada en la construcción de distin tos planos, pero en ningún caso se pierde la precisión, .la buena ordenación compositiva ni el atractivo de los ritmos de forma y color que constituyen el mejor lo gro de esta obra. Y sobre todo ello, esa belleza formal, ese grato lirismo y cierta dimensión metafí sica que atraen e inquietan y que invitan a una segunda mirada hacia esta pintura de quietud, armo nía y misterio.