José de Castro Arines Catálogo para la Galeria Sargadelos, Madrid, 1985

No se trata aqui de arrancar a las cosas de naturaleza su cobertura de razón, sino de hacer andar a las tales cosas por los caminos de su nueva cobertura afectiva. Criaturas estas de delicadeza, cuyas acciones son por una banda para recrearse en la limpidez de sus estructuras, es decir, de sus armonías, por otra, en el temblo roso tejer de sus arquitecturas de idealidad. Se puede decir de estas pinturas que no se sabe lo que ellas son por su cuerpo, pero si en cambio se sabe lo que ellas son por su aire, que es como saber lo que ante ellas se experimenta, que es como sentir que el orden, la medida, el número, la concordancia y relación de las partes, la cla ridad del lenguaje y la buena compostura de las palabras en el discurso pictórico de Hans-Dieter Zingraff, ocupan su justo lugar en mi pensamiento y por tal, son reconocidas en la perfección de sus figuraciones, justamente estimadas y conside radas en su bondad.

 

Pinturas de razón de geometría, para las que un viento de pasión desequilibra ven turosamente en su orden, dejando lugar aun nuevo método de razón en el que to das las partes de este nuevo cuerpo de geometría se rompe y alteran sus figuras como imágenes levantadas para una nueva y correcta exposición de los cuerpos de naturaleza. Se trata —habrá de repetirse— de experimentar lo que este decir de clara en la perfección de sus palabras y lo que estas palabras significan en cuanto a su potencial afectivo, y lo que este potencial afectivo representa en cuanto a sus hechuras de delicadeza, y éstas se corresponden con la pretensión de sus juegos. Palabras hechas arquitectura que son talmente, por su color y carácter lúdico, como de cristal, pura transparencia y aire en el corpus de esta inventiva.